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Luz amarilla para Shein: las exportaciones no dan para bancar un mayor festival importador

Luz amarilla para Shein: las exportaciones no dan para bancar un mayor festival importador Luz amarilla para Shein: las exportaciones no dan para bancar un mayor festival importador
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Buenos Aires, 2 de diciembre de 2025 — La balanza comercial argentina muestra señales de alerta hacia fin de año. Entre enero y agosto, las exportaciones sumaron USD 55.367 millones, un aumento interanual de apenas 6,2%, mientras que las importaciones treparon a USD 50.296 millones, con un fuerte salto del 32,1%.

El superávit de USD 5.071 millones resulta insuficiente frente a los compromisos de deuda, que en 2026 rondarán los USD 10.000 millones. La necesidad de acumular reservas genuinas se vuelve clave para evitar tensiones cambiarias y depender de refinanciamientos cada vez más frecuentes.

Uno de los factores que impulsa las compras externas es el crecimiento del comercio puerta a puerta. Según un informe de la consultora Analytica basado en datos del Indec, las importaciones vía courier crecieron 389,5% interanual en julio, alcanzando los USD 94 millones. En los primeros siete meses del año acumularon USD 408 millones, un avance del 258,2% que casi duplica el total de 2024 y se acerca al récord de 2022.

El llamado “efecto Shein” no tomó por sorpresa al Gobierno. Al aumentar el tope por envío de USD 1.000 a USD 3.000 y eximir de aranceles las compras personales de hasta USD 400 —que solo pagan IVA—, el Ministerio de Economía buscó ampliar el acceso a precios internacionales.

Sin embargo, el salto importador también se explica por la mayor demanda de vehículos, bienes de capital y piezas para la industria, que depende en un 70% de insumos importados.

Exportaciones sin margen para crecer

La estructura exportadora ofrece poco espacio para expandirse en el corto plazo. Por eso, cualquier ajuste para equilibrar las cuentas externas recaería sobre las importaciones, con el canal courier como objetivo inmediato. Esa posibilidad, no obstante, va en sentido contrario al esquema económico actual, que apuesta a reactivar la actividad tras la eliminación de restricciones como el impuesto PAIS.

“Restringir las importaciones sería un paso atrás que afectaría la capacidad productiva y la competitividad a largo plazo”, sostiene Gabriel Salomón, director de Jidoka. Para el especialista, el foco debe ponerse en incentivar la producción exportable, abrir nuevos mercados y fomentar mayor valor agregado.

También advierte que bienes de capital, insumos y tecnología del exterior son esenciales para que la industria local sea competitiva y logre exportar más y mejor.

Déficits con socios clave y el peso del IVA

El aumento de importaciones profundizó el déficit con China y Brasil, lo que genera preocupación por la presión adicional sobre las reservas del Banco Central.

En paralelo, especialistas en comercio exterior subrayan el impacto del sistema de devolución del IVA. Aunque las exportaciones están exentas, las empresas deben adelantar el impuesto por sus compras locales y esperar hasta un año para recuperarlo. Ese retraso encarece los costos y, en muchos casos, reduce o incluso elimina el margen de ganancia.

En Chile, por ejemplo, el reintegro se completa en menos de un mes. Para Salomón, agilizar estos plazos sería una medida de “alto impacto y bajo costo fiscal” para mejorar la competitividad.

Un equilibrio necesario

Con la mirada puesta en 2026, el desafío es avanzar hacia una política comercial que no dependa de restricciones, sino de expansión: estimular exportaciones, sostener las importaciones necesarias para la producción y acercar ambas curvas de crecimiento.

Solo así —coinciden los analistas— se podrá garantizar un sendero de desarrollo más estable y fortalecer la posición de Argentina en el escenario global.

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