Las noticias dramáticas que se conocieron en los últimos días en torno a la clínica Ceni de Quilmes Oeste lleva a los lectores a contar sus experiencias, que siempre tienen un denominador común: malos tratos y falta de información.
Sonia Rittiner sufrió el fallecimiento de sus padres, con dos meses de diferencia, en el sanatorio de Andrés Baranda, donde hace unas semanas apareció una jubilada muerta en la vereda.
El padre, Nilo Luis Rittiner, murió a los 81 años luego de sufrir, siete años antes, una estenosis aórtica severa.
Primero recibió un tratamiento adecuado en el Sanatorio Bernal, pero sin aviso fue derivado por el PAMI a Ceni, donde comenzó su calvario. Tras siete años de sobrellevar la enfermedad, comenzó a sufrir hemorragias digestivas.
La primera vez que fue llevado de urgencia a Ceni, en 2017, no fue internado ni se le realizó ningún estudio.
Pocos días después, volvió a tener un derrame. Sonia y su familia sacaron las fotos del momento para que esta vez fuera internado en la clínica.
Allí estuvo sin mayores inconvenientes durante los primeros días. Sin embargo, en medio de un momento en que el padre de Sonia quiso salir de la sala, recibió una inyección que lo dejó tranquilo, pero en mal estado general.
«A mí me obligaron a salir pero cuando pude entrar, vi que tenían una jeringa chiquita y un frasquito. Pregunté qué era pero nunca me informaron», dijo. Los últimos días los pasó en Terapia Intensiva, intubado, sin que se le practicara ninguna otra intervención, dijo Sonia.
Falleció el 8 de marzo y la familia no conoce las causas médicas del deceso.
Dos meses después, el 22 de mayo de 2017, moriría su esposa, María de las Mercedes García, a los 90 años. El caso fue similar, ya que la familia no fue informada de las condiciones médicas que determinaron el desenlace.
La mujer no pudo superar el fallecimiento de su marido y comenzó a tener un comportamiento extraño. En once días visitó siete veces la clínica, sin respuestas concretas. Una hematóloga se negó a atenderla y los análisis revelaron que sufría una fuerte anemia que ponía en riesgo su vida.
La familia, poco tiempo antes de su muerte, la encontró internada en pésimo estado.
De parte de médicos y enfermeros recibió malos tratos y nula información. «Son inoperantes e inhumanos», dijo Sonia.
Finalmente, también la mujer falleció el 22 de mayo de 2017. Tampoco recibieron información médica sobre el deceso.
La familia decidió no iniciar acciones penales porque pensó que no lograría un fallo judicial favorable.
