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Expulsión y tensión: Argentina endurece su postura frente a Irán y escala el conflicto diplomático

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El representante diplomático de Irán en la Argentina, Mohsen Soltani Tehrani, abandonó el país este sábado tras cumplirse el plazo de 48 horas fijado por el Gobierno luego de ser declarado persona “non grata”. La salida marca un giro contundente en la política exterior argentina y profundiza el enfrentamiento con Teherán.

La decisión fue ratificada por el canciller Pablo Quirno, quien confirmó que el funcionario iraní dejó el territorio nacional en cumplimiento de la disposición oficial. Tehrani encabezaba la delegación diplomática desde 2021.

El conflicto se desató tras la difusión de un comunicado crítico hacia la Casa Rosada, emitido desde la embajada iraní en Uruguay, en el que se cuestionó la decisión argentina de declarar terrorista a la Guardia Revolucionaria de Irán. Desde la Cancillería consideraron esas expresiones como ofensivas e inaceptables, al entender que implican una intromisión en asuntos internos del país.

En ese contexto, el Gobierno avanzó con la expulsión del diplomático y reforzó su alineamiento internacional con Estados Unidos e Israel, en medio de un escenario global marcado por la escalada de tensiones con Irán.

La medida también tiene impacto concreto: la inclusión de la Guardia Revolucionaria Islámica en el listado de organizaciones terroristas habilita el congelamiento de activos y restringe cualquier tipo de operación financiera en el país.

Desde Teherán, la reacción no tardó en llegar. Las autoridades iraníes calificaron la decisión como un “error estratégico” y advirtieron que dañará seriamente las relaciones bilaterales, además de lanzar duras acusaciones contra el presidente Javier Milei y su canciller.

Por su parte, el Gobierno argentino reafirmó su postura al recordar que altos mandos de la Guardia Revolucionaria, como Ahmad Vahidi, cuentan con pedidos de captura internacional por su presunta participación en el atentado contra la AMIA en 1994.

Con este escenario, la relación entre ambos países entra en una fase crítica, con señales cada vez más claras de un quiebre diplomático de fondo.

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