Una multitud se congregó ayer en la ribera para disfrutar del primer domingo a pleno sol de 2022. Hubo muchos vecinos que ingresaron al agua del Río de la Plata, a pesar de que no es recomendado, y una gran cantidad de personas de toda la región que aprovechó la sombra de los árboles y la brisa fresa.
En una recorrida que hizo El Sol se puso comprobar que la costa quilmeña sigue siendo un atractivo para miles de personas que pasan el verano en la ciudad.
Es una tradición que no se pierde y que se consolida con los años mediante una gran convocatoria popular.
Además, los comerciantes apovechan la presencia de la gran cantidad de gente para vender comida y bebidas frescas.
El regreso de quienes fueron en colectivo fue, como suele suceder, un dolor de cabeza. Se registraron largas colas en las terminales de buses y muchos debieron esperar varias horas para regresar a sus casas.
