Buenos Aires, 9 mayo – Luego de haber aplicado durante 45 días un “buffer” de precios para contener el impacto de la suba internacional del petróleo, YPF definirá este lunes junto al resto de las petroleras qué medidas tomará respecto a los combustibles y si habrá nuevos aumentos en surtidores.
La pausa dispuesta por la petrolera estatal comenzó el 1° de abril y vencerá el próximo 15 de mayo. Durante ese período, YPF absorbió parte de las variaciones internacionales del crudo sin trasladarlas directamente al consumidor.
El presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín, había explicado en ese momento que el objetivo era mantener “aproximadamente estables” los precios de los combustibles y evitar un impacto inmediato en el bolsillo de los usuarios.
“Esto nos permitirá mantener aproximadamente estables los precios en el surtidor. Durante este período, desde YPF no trasladaremos a los consumidores el impacto de las nuevas variaciones del Brent”, había señalado el directivo.
El mecanismo aplicado funcionó como una herramienta temporal de estabilización frente a la fuerte volatilidad internacional generada por el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán.
Desde el inicio de esa escalada, a fines de febrero, los combustibles acumularon aumentos superiores al 23%, impulsados por la disparada del precio internacional del petróleo. Tanto el barril Brent como el WTI llegaron a subir más del 50% en pocas semanas.
Sin embargo, en los últimos días, ante versiones de un posible acuerdo de paz entre Washington y Teherán, el valor del crudo retrocedió entre un 10% y un 12%. El WTI cayó a US$95 por barril, mientras que el Brent se ubicó en torno a los US$101.
A pesar de esa baja reciente, los valores internacionales siguen en niveles elevados, por lo que el mercado da por descontado que habrá algún tipo de actualización en los precios locales.
La expectativa ahora está puesta en la magnitud del eventual aumento y en el impacto que podría tener sobre el consumo y la inflación, en un contexto económico marcado por la pérdida del poder adquisitivo y el encarecimiento del transporte.
