Titulares

Bodegas Bianchi cayó en default y expuso la profundidad de la crisis vitivinícola en Mendoza

La histórica firma sanrafaelina reconoció dificultades para cumplir con sus compromisos financieros y llamó a sus acreedores a refinanciar deudas. La caída de uno de los emblemas del vino argentino se suma a otros casos del sector y refleja el impacto del desplome del consumo, el aumento de costos y la pérdida de competitividad exportadora.

Bodegas Bianchi atraviesa una de las situaciones más críticas de sus casi cien años de historia. La empresa mendocina confirmó que cayó en default y activó un proceso de negociación con sus acreedores, en un contexto que sus propios directivos definieron como una “tormenta perfecta” para la vitivinicultura argentina.

La firma, fundada en San Rafael en 1928 y considerada uno de los íconos del vino nacional, explicó en un comunicado que las medidas adoptadas buscan “honrar casi 100 años de historia vitivinícola de excelencia desarrollada en la provincia de Mendoza y un orgullo para la Argentina”, al tiempo que descartó una paralización de sus actividades.

La situación de Bianchi se inscribe en una crisis más amplia del sector, que ya había tenido como antecedente reciente el concurso preventivo de Bodegas Norton, presentado a fines de 2025 ante la Justicia mendocina para reestructurar deudas millonarias y garantizar la continuidad operativa.

Caída del consumo y costos en alza

Uno de los factores centrales que golpeó a Bodegas Bianchi fue la fuerte caída del consumo de vino en el mercado interno, una tendencia sostenida que se profundizó en los últimos años. Desde la empresa admitieron que el aumento del precio de la uva y de los costos de producción obligó a trasladar incrementos a los precios finales, generando un círculo vicioso de menor demanda y mayores dificultades financieras.

A esto se sumó el incremento de otros insumos clave, como energía, logística y mano de obra, que deterioraron aún más la estructura de costos de la compañía.

Exportaciones en retroceso

En el frente externo, la situación tampoco fue favorable. La bodega enfrentó serias complicaciones para sostener sus exportaciones debido a un tipo de cambio desfavorable en términos reales y al impacto de las retenciones, que redujeron la competitividad de los vinos argentinos en los mercados internacionales.

Esta combinación afectó directamente los ingresos por ventas externas, un segmento clave para la sustentabilidad del negocio vitivinícola.

Negociación con acreedores

Tras blanquear el default, la empresa dio el primer paso del proceso al convocar a sus acreedores para refinanciar compromisos. Desde el directorio afirmaron que ya se inició una instancia de diálogo con toda la cadena de valor, priorizando a proveedores históricos, con el objetivo de alcanzar un esquema viable de normalización de pagos.

En ese marco, Bianchi aseguró que mantiene su compromiso con la transparencia y la buena fe, y que la estrategia no será el silencio ni la confrontación, sino una propuesta integral de regularización financiera.

Un símbolo en crisis

La caída de Bodegas Bianchi se suma a una lista creciente de empresas de distintos sectores que, entre 2024 y 2025, enfrentaron cesaciones de pagos o procesos de reestructuración, en un escenario de cambio de régimen económico que puso en jaque modelos financieros previos.

Fundada por Valentín Bianchi, un inmigrante italiano de 21 años, la bodega logró reconocimiento temprano y se consolidó a lo largo de cuatro generaciones como un emblema de la vitivinicultura argentina. Hoy, su crisis expone con crudeza la profundidad de los problemas que atraviesa el sector y plantea interrogantes sobre el futuro de una de las industrias más tradicionales de Mendoza.

Desde la empresa confían en que este escenario crítico sea un punto de inflexión para adaptarse a una nueva realidad económica y, tras el saneamiento, reafirmar su lugar en el mapa vitivinícola nacional.

About The Author