Marcelo fue chofer durante 8 años de una línea de colectivos hasta que el 26 de septiembre fue suspendido por un supuesto intento de hurto que no pudo ser corroborado y para luego mediante una carta de documento ser despedido el 29 de septiembre por la misma razón inconclusa.
Frente a la ausencia de una respuesta y la necesidad de mantener a su familiar, se encadenó en la puerta de la empresa con la intención de recuperar el trabajo que realizó por 8 años y medio. Mediante este tipo de manifestación, logró entablar una conversación con los delegados legales, que le solicitaron completar una serie de pasos legales con la intención de arreglar una conciliación voluntaria para poder llegar a un acuerdo y recuperar su trabajo.
Sin embargo, el 16 de diciembre se cumplió el plazo para llevar a cabo esta conciliación que no llegó a ningún lado, frente a la desesperación, Marcelo volvió a encadenarse presionando para que se lleve a cabo una asamblea en la que se trate este tema.
Ayer, 18 de diciembre, se produjo esta asamblea en la que los mismos delegados decidieron no hacer más nada por el. En estos momentos, se encuentra desocupado, protestando hace días en la puerta de la empresa e intentando que se lo reinserte en su puesto de trabajo luego de 3 meses, para poder terminar el año con su familia en paz y prosperidad.
