El servicio de Neumonología del Sanatorio Urquiza se posiciona como un área fundamental dentro de la atención médica integral, dedicada a la prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de enfermedades que afectan el sistema respiratorio. Su labor resulta esencial durante todo el año, aunque adquiere una relevancia aún mayor con la llegada del invierno, período en el que aumentan significativamente las consultas por afecciones pulmonares.
La neumonología abarca un amplio espectro de patologías. Entre las más frecuentes se encuentran el asma, una enfermedad inflamatoria crónica de las vías aéreas; la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), generalmente asociada al tabaquismo; y las infecciones respiratorias agudas como la bronquitis y la neumonía, que suelen incrementarse en los meses de frio. También se atienden enfermedades intersticiales pulmonares, trastornos del sueño como la apnea obstructiva, alergias respiratorias y patologías vinculadas a factores ambientales y laborales.
El equipo de especialistas del Servicio de Neumonología trabaja con un enfoque integral, que incluye tanto la atención clínica como la realización de estudios específicos –como espirometrías, tomografías y otros métodos de evaluación funcional respiratoria- que permiten arribar a diagnósticos precisos y diseñar tratamientos personalizados. Asimismo, se realiza el seguimiento de pacientes con enfermedades crónicas, con el objetivo de mejorar su calidad de vida y evitar descompensaciones.
En este contexto, la prevención juega un papel central. Con el descenso de las temperaturas, aumentan los contagios de virus respiratorios, favorecidos por la mayor permanencia en espacios cerrados y con menor ventilación. Por este motivo, desde el servicio se promueven medidas preventivas clave, como la vacunación anual contra la gripe y la inmunización contra el neumococo en los grupos de riesgo, el lavado frecuente de las manos, la ventilación diaria de los ambientes y el mantenimiento de hábitos saludables.
A estas recomendaciones se suma la importancia de sostener controles médicos periódicos, especialmente en personas con antecedentes de enfermedades respiratorias o factores de riesgo como el tabaquismo. Evitar la exposición al humo de tabaco y a contaminantes ambientales, mantener una adecuada hidratación y alimentación equilibrada, así como respetar los tratamientos indicados por los profesionales, son acciones fundamentales para reducir la incidencia de complicaciones durante el invierno. Asimismo se aconseja prestar especial atención a la salud respiratoria de niños y adultos mayores, quienes suelen ser más vulnerables a infecciones estacionales.
