El panorama político de la derecha argentina se encuentra en pleno reacomodamiento. Los referentes del PRO ya lo saben, y los de La Libertad Avanza (LLA) se preparan: el 2025 será, según su propia estrategia, el año del “gran reemplazo”. El objetivo del partido liderado por Javier Milei es claro: eliminar al PRO como fuerza relevante en el mapa electoral, ya sea absorbiendo a sus dirigentes o relegándolos a un rol irrelevante en las elecciones de medio término.
El epicentro de esta disputa será la Ciudad de Buenos Aires, bastión histórico del PRO desde 2007, cuando Mauricio Macri asumió la jefatura de gobierno porteño. Sin embargo, LLA ya confirmó que no habrá alianzas entre ambas fuerzas en el distrito capitalino, lo que augura una competencia directa que podría redefinir el liderazgo de la derecha en Argentina.
La Ciudad como terreno de disputa
Desde su fundación, el PRO construyó un sólido dominio en la Ciudad de Buenos Aires, posicionándose como la principal fuerza política en un distrito clave para el tablero nacional. Sin embargo, los resultados de las elecciones generales de 2023 mostraron el crecimiento exponencial de LLA, que logró captar el voto de sectores tradicionalmente identificados con el PRO, especialmente entre los más jóvenes y los desencantados con la dirigencia tradicional.
En este contexto, LLA busca capitalizar su momento de ascenso y consolidarse como la principal opción de derecha en el país. La estrategia es doble: debilitar al PRO atrayendo a sus figuras más relevantes y disputar directamente los votos en las urnas.
¿Fusión o competencia?
Mientras algunos dirigentes del PRO intentan explorar puntos de coincidencia con La Libertad Avanza, la postura de Milei y su círculo más cercano ha sido clara: no hay lugar para alianzas. “El cambio no se negocia”, es uno de los lemas que repiten desde el espacio libertario, que ya comenzó a articular su estructura porteña con miras a 2025.
Esta estrategia podría dejar al PRO en una posición incómoda. La fuerza fundada por Macri enfrenta no solo el desafío de conservar su base electoral, sino también el riesgo de que varios de sus dirigentes emigren hacia LLA en busca de espacios de poder en un contexto donde el liderazgo libertario parece más atractivo para ciertos sectores.
El impacto nacional
El desenlace de esta disputa en la Ciudad de Buenos Aires será una señal clave para el futuro político de ambas fuerzas a nivel nacional. Si LLA logra desplazar al PRO como principal fuerza de derecha en la capital, el impacto podría replicarse en otros distritos, marcando el inicio de una nueva etapa en la política argentina.
Por otro lado, el PRO enfrenta el desafío de reinventarse y recuperar terreno frente a un electorado que parece inclinarse hacia discursos más disruptivos y alejados de las formas tradicionales.
Con las elecciones de medio término en el horizonte, la batalla por la Ciudad no solo será una cuestión de votos, sino un punto de inflexión para el futuro del liderazgo de la derecha en el país.
