En el marco del #24M Día Nacional por la Memoria, la Verdad y la Justicia, el Organismo Provincial de Integración Social y Urbana (OPISU) estrenó el capítulo IV de la serie documental “Memoria, Verdad y Justicia en los barrios populares” llamado “Villa Itatí: la memoria que construye futuro”.
Se trata de una producción audiovisual que inicia con el recuerdo del cura tercermundista e impulsor de la lucha por la reurbanización de la comunidad, padre José Tedeschi, junto a su secuestro y asesinato.
Luego, vecinos mencionan cómo era vivir en un barrio popular durante la última dictadura cívico-militar, para finalizar con la transformación actual que desde la Provincia se está llevando adelante con obras y programas de integración urbana.
Los testimonios fueron parte de una mesa de vecinos históricas, un proyecto que se llevó adelante durante el año pasado, para reconstruir y poner en valor el surgimiento del barrio, contado por sus propios habitantes.
En esta ocasión se escuchan las palabras de Itatí Tedeschi, Pastor Amarilla, Isabel Parra, Marcelina Leiva González y Amancio Benítez.
También incluye material de archivo de diarios, televisión y fotos proporcionadas por habitantes, y un recorte de una entrevista que el periodista Fabián Poloseck le realizó a Juanita Ríos, compañera de José Tedeschi en el programa “El Visitante” emitido por el Canal ATC, donde cuenta el momento que se llevaron al padre Tedeschi y la aparición de su cuerpo.
PADRE TEDESCHI
A fines de los años 60, el padre Tedeschi eligió vivir en Villa Itatí y compartir la vida cotidiana con sus vecinos, en un contexto de profundas desigualdades. Impulsó la organización comunitaria como herramienta para transformar la realidad desde adentro.
Promovió el acceso al agua potable, la construcción de veredas, espacios comunitarios, talleres y una red de acompañamiento para las familias más vulnerables.
Fue secuestrado el 2 de febrero de 1976 y asesinado por la Triple A, en un intento por silenciar ese compromiso con la comunidad.
La dictadura dejó un saldo de persecución, desalojos y desapariciones en Villa Itatí y en todo Quilmes, marcando profundamente la vida del lugar.
El Pozo de Quilmes funcionó como Centro Clandestino de Detención desde 1975 hasta 1979, con 250 víctimas torturadas y desaparecidas.
