El Árbol de Cristal, una verdadera joya botánica del Parque Pereyra Iraola en Berazategui, fue blanco de un acto vandálico inexplicable que ha generado indignación en la comunidad y preocupación en las autoridades. Inescrupulosos agresores clavaron varios clavos en el tronco de este singular ejemplar, que cuenta con más de 160 años de historia y es el único sobreviviente de los 12 que fueron plantados hace más de un siglo y medio.
Este majestuoso Agathis alba, originario de Malasia, fue introducido en Argentina por la familia Pereyra Iraola en el siglo XIX. La particularidad que le da su nombre se debe a la exudación de una resina en forma de «lágrimas», que bajo la luz de la luna llena parece brillar, creando la ilusión de un árbol de cristal. Por su excepcional valor natural y cultural, la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires lo declaró Monumento Natural a través de la Ley 11.341.
Lamentablemente, este único Árbol de Cristal no podrá reproducirse debido a la falta de otro ejemplar de su especie en la zona. Es así que su destino parece estar sellado, condenado a vivir en soledad hasta que el tiempo, implacable, lo derribe. El Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires expresó su preocupación, calificando al árbol como una «figura de culto», cuya preservación se torna cada vez más crítica ante actos de vandalismo como este.
El Parque Pereyra Iraola alberga una enorme biodiversidad, siendo hogar del 36% de las especies vegetales superiores de la provincia de Buenos Aires, además de unas 200 especies de aves. Este ataque no solo pone en riesgo la vida del Árbol de Cristal, sino que también afecta el equilibrio ecológico de una de las áreas protegidas más importantes de la región.
La historia del Árbol de Cristal está profundamente arraigada en la historia del país. Leonardo Higinio Pereyra Iraola, en uno de sus viajes por Europa en el siglo XIX, decidió traer estos ejemplares desde el archipiélago malayo, en lo que hoy es Indochina, y plantarlos en su propiedad en Berazategui. Solo dos de los doce árboles que llegaron alcanzaron la madurez, pero con el paso de los años, solo este último sobrevive, cargando con un legado de más de 150 años.
La comunidad espera que las autoridades logren dar con los responsables de este ataque y que se tomen las medidas necesarias para proteger este valioso patrimonio natural antes de que sea demasiado tarde.
